Estupenda animación en flash sobre una versión del tema “hey ya” de  los outkast.

Una delicia para los ojos y oidos.

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Enlazo este vídeo de The Fray, solo con la intención de anunciarles que seré el fan numero uno del spin off de la doctora Adisson que pronto se emitirá.

Hace mucho tiempo en una televisión privada….. se emitían maravillas como esta. ¡Pero que buenos son estos chicos en cualquier medio!

Hoy hablando con un gran experto en música, y en chulería, hemos llegado a la conclusión de que Johnny Cash ha sido el tio más chulo de todos los tiempo. Según he llegado a casa busqué este gran tema y sí, un tio tan chulo con 60 años es que es muy chulo.

PD:

Me encanta esa sonrisa de medio lado.

Esta noche me invade la nostalgia, ¿pueden decirme nombres de series de esas de las que solo ustedes creen recordar el título?

Allí nos encontrábamos, sentados, dialogando de lo grande del territorio americano y les dije, que no conocía nada de los estados unidos de América. No te pierdes nada bueno, me dijo desde la mesa contigua casi sin levantar su vista. Tomaba un café en un vaso de plástico con los chillones colores de aquel restaurante de aeropuerto, si es que a donde ponen comida en los aeropuertos se le puede llamar restaurantes. Aquel café debía estar mareado de las miles de vueltas que su cucharilla había dado ya, generando pequeñas y monótonas espirales que desplazaban sus lados del exterior del vaso al interior para acabar en el eje de un remolino que bien pudo haberse tragado su vida alguna vez.
Algo bueno tendrá, dije, es un sitio enorme y seguro que hay miles de cosas buenas.
Bajó su vista y siguió enredada en el remolino del café. Ignacio hablaba de su corta pero agradable visita a New York mientras el arreglado ejecutivo que iba a Oslo, siguió hablando de la capacidad que tiene los americanos para hacer cosas enormes. Entre las palabras que esta conversación hacían volar a mi alrededor, alcé mi vista y vi como la hermosa muchacha me miraba. ¿Que te han hecho los gringos? pregunté, y me dijo que vivía en Denver hacia ya ocho años y que aparte de trabajo no habían aportado nada bueno a su forma de pensar. Si a mi forma de vivir, dijo, yo vivía en D.F y es imposible estar tranquila allí, es demasiado peligroso, pero lo echo de menos todos los días. Sus pequeños ojos marrones brillaban reflejando el color verde de la publicidad de europcar que yo tenía detrás. Sus gruesos labios, sus perfectos dientes blancos. Podría haberme quedado allí sentado mirando cada detalle de su cara durante días. En aquel momento imaginé que mi vuelo no saldría nunca y que seriamos felices viviendo en aquel terminal del aeropuerto de la ciudad del october festival, y la imaginé fogosa y racial, y la imaginé junto a mí para toda la vida, y entonces, la imaginé cogiendo un vuelo y volví a aquella mesa en la que aquellos que hablábamos el mismo idioma, nos habíamos aliado como islote del sur en aquella latitud, y al que flotando como un naufrago (aunque mas tarde pensé que nadando como una sirena) había llegado aquella apasionante mujer.
En cuanto llegue pondré una reclamación, dijo Ignacio. Ignacio era ingeniero, estaba trabajando en algún enorme proyecto naviero y pudo durante la larga estancia en el maldito aeropuerto contarnos las ventajas de los viajes en barco a lo que se hacía en un avión, que según él, era de todo menos viajar. Creo que le dimos la razón, solo por la situación en la que nos encontrábamos, una de esas situaciones de solidaridad infinita donde te acabas hermanando con gente con la que, en otros lugares jamás te acercarías, y seguramente no por miedo, ni rechazo, ni prudencia y si seguro por prejuiciosos y estúpidos heredados pensamientos.

Fui hasta la cola de la cafetería, allí todo parecían ser enormes filas en esa larga noche y después de casi 15 minutos conseguí dos cafés, el tiempo se había convertido en algo elástico. Hacia más de 15 horas que llegamos allí y aun no nos había llegado el turno de ser atendidos en los mostradores que, treinta metros más al norte del corredor del terminal, iluminaban el mismo. Me dirigí a la mesa de Violeta y le ofrecí uno de ellos, ¿Como te llamas? pregunté a la vez que acercaba el azucarero de metal a su mano. Violeta, dijo ella. Y ¿que hace violeta en Munich si no es mucho preguntar?. Has de tener en cuenta que llevo demasiado tiempo aquí y que la percepción de mis sentidos esta nublada, quiero decir, igual esta pregunta es una grosería y yo no soy consciente, de manera que si lo es, aceptaré un insulto a gritos, total, aquí nadie salvo nosotros cuatro entenderíamos lo que pasa. Ella se rió, no sonrió, se rió con una gran carcajada que consiguió que mis hermanos de epopeya se percataran de mi falta y salieran durante unos segundos de la discusión en la que estaban sumidos.
Entonces me explicó que era su año sabático y que venía de Florencia, de estudiar italiano, y que había recorrido una buena parte de la vieja Europa ella sola. Y me hablo de Zagreb, y me contó como había llegado hasta Skopje, y de lo triste que le resultó Sofía, y luego habló del miedo que pasó en Bucarest y de cómo llegó sola a una estación de tren donde encontró a una mujer que se alarmó de verla sola a aquellas horas y que la impidió continuar su viaje en la noche, invitándola a su casa y convirtiéndose en una de las mejores anfitrionas que tuvo jamás.
Así pasaron las horas, aunque hoy me parece hubieran sido segundos, y por la megafonía anunciaron su vuelo a Chicago, me levante para despedirla y a punto estuve de darle mi tarjeta pero no lo hice, a pesar que me anunció que en otoño vendría a Madrid.
Solo sé que si viene, podré sentir su poderosa presencia.

Nunca he tenido miedo a volar pero me lo pensaría antes de viajar al aeropuerto de St Maarteen. Claro que el destino parece que merece la pena.

Valga como homenaje a un grande que nos enseñó que uno puede reirse de si mismo.

¿Alguien sabe donde venden estas mesitas que ha sacado Microsoft? Espero que no sea en Ikea, prefiero que vengan ya montadas.

PD:

Leo que salen en un par de  años, precio entre 5000$ y 10000$

Esta semana dieron el galardon al músico/poeta de Minessota. El jurado destacó su caracter austero en las formas y profundo en su mensaje. Escucharle y leerle nunca está de más.

Blowing in the wind

¿Cuántos caminos debe un hombre andar para que lo tengan por hombre?
¿Cuántos mares debe surcar una blanca paloma para poder descansar en la arena?
¿Cuánto tiempo seguirán silbando las balas de cañón antes de ser proscriptas para siempre?

La respuesta mi amigo, esta soplando en el viento.
La respuesta esta soplando en el viento.
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