
Reina soy.
Mujer soy ante todo.
Deseo su blanca figura. Deseo su fuerte cuerpo.
¿Que enfado divino propicia mi locura?
¿Como puedo desear tal animal a espaldas de mi gran amor?
He de seducirle. Necesito que me ame, que me monte.
Me despierto alterada, soñando con sus embestidas, entonces salgo al campo y le observo en silencio. Pediré al gran arquitecto que me ayude, que confeccione un disfraz con el que embaucarlo. Mi amado, el Rey, dejará de mirarme, repudiará mi cuerpo, renegará de mi alma, odiará mi ser.
No me importa. El hechizo al que estoy sometida enajena mi razón de manera inevitable.
Bajo mi disfraz de madera fui amada por el toro. Hoy engendro a su hijo

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19 Abril , 2007 a 3:53 pm
jesulin
en dos palabras : im, presionante. Un abrazo maestro