Mi padre siempre quiso algo mejor para mí. Me hablaba de lo mal que lo pasaron él y sus hermanos cuando solo eran unos niños. Me hablaba del hambre, de las enfermedades, de los muertos, del caos. Me contaba como su padre lloraba cada noche en sueños recordando la guerra contra el norte. Me contaba que los gritos en las noches eran graves como el sonido de un tambor recordando batallas oscuras.

-Debes estudiar hijo- decía.

Hoy estoy en lo que pudo ser un mundo mejor. Hoy estoy donde él quiso que yo estuviera, rodeado de oportunidades en la tierra de las oportunidades. Nadie debería pasar por esto. Nadie debería soñar los sueños de su abuelo.

Todo acaba ya. Silencio. Los gritos de mis compañeros no suenan. Solo veo hambre, muertos. Solo siento caos.

Debí comprar más munición.

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